jueves, 24 de octubre de 2013

Después de. . .

Atardece con más frío que ayer, pero sin lluvia.Hoy he estado a punto de borrar el último mensaje. Pero ¿Para qué? Es lo único que tengo para recordar que no debo pensar en ti. Para intentar olvidar el resto de cosas buenas, para recordar que, en realidad, te recuerdo más de lo que debo recordarte, que te guardo más rencor del que mereces, ya que siempre supe que algo fallaba.Te he escrito tantas veces que no puedo contarlas, que ni si quiera yo soy capaz de volver a leer todo lo que hay después de ese mensaje. Te he escrito cada día intentando hacerte saber cómo me siento, pero eso tú no lo sabes. No puedo recordar todas las líneas que iban con rencor, ni las que iban con amor. Pero sí puedo citar ese último mensaje desde su inicio hasta el último punto ausente. No llegaba a cien palabras y ya tenía cinco puntos y tres comas. Le faltaba el punto final, un fallo importante para evitar el tenerme esperando a la continuación. Si en un mensaje es importante poner ese punto, imagina lo imprescindible que era ponérnoslo a nosotros.Ni cien palabras, cinco puntos, tres comas y ni una sola verdad. Es lo último que se de él.




"En mi defensa puedo alegar que,aunque te he escrito de todo, jamás te obligué a leerlo."

Edel Juárez


2 comentarios:

  1. No obligas a leerlo pero supongo que te parecerá curioso que un desconocido, en cualquier lugar, estaba leyendo en voz alta lo que has escrito.
    Me gusta.

    Saludos.
    O.

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    Respuestas
    1. Todo un honor que alguien lea lo que escribo.

      Muchas gracias :-)
      Un saludo.

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