viernes, 18 de octubre de 2013

Lo bueno, si raro, dos veces bueno.

Huele a café tostado, si son dos granos de café tostado ¿a qué va a oler? El caso es que están tan tostados  que se han pasado. Se rompen entre mis dedos si los aprieto un poco más de la cuenta, pero como sucede con las otras mil cosas que se rompen si aprietas un poco más. Como la paciencia. ¿Cuándo la perdí? ¿Cuándo apretaron o apreté a mi paciencia más de la cuenta para que se rompiese? ¿Al ir creciendo? Yo no la recuerdo, ni si quiera creo saber cómo es. Tiene que ser bonita, tiene pinta.

Dame paciencia, pero no me digas tonto porque me rompes; la perderé rápido, como tantas otras cosas que pierdo sin querer. Como las llaves o como a él. ¿Cuánto tardé? No es importante, pero a él no me lo des.



Feliz fin de semana.


2 comentarios:

  1. Puedo presumir de poco, porque todo lo que toco se rompe...

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    Respuestas
    1. ..."te presté un corazón loco que se dobla con el viento y se rompe."
      Parece que últimamente también se rompe todo lo que toco. ;)
      Gracias por comentar!

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