martes, 16 de julio de 2013

¡Que tengas un buen DIA!

Esta noche dormí fatal, echaré la culpa al calor, ya que lo importante es que no descansé nada y gracias a esto me he levantado de un humor de perros.
Hice todo lo que tenía que hacer y fui a comprar el pan, pero esta vez no entré en la panadería de siempre, ya que en el camino pasé por un supermercado DIA.

Cogí mis dos barras de pan y al ir a pagar me encuentro que el mostrador de la caja está deseándome “Un buen día”, al igual que la puerta de entrada. ¡Qué estupenda idea!
Me parece encantador ver un mensaje así, y más habiéndome levantado del humor con que lo he hecho, que quede tan bien con la identidad de la marca de estos supermercados.
“DIA te desea un buen día”, cada vez que lo repito me gusta más.


¡Parece mentira!, por lo visto esos mostradores y esas pegatinas llevan muchísimo tiempo en el mismo sitio, incluso en los uniformes de los trabajadores también está el mismo mensaje, y me ha hecho falta tener un mal día para fijarme en ello. Probablemente esa simple frase haya cambiado mi día. “DIA ha cambiado mi día”. (La verdad es que es fácil jugar con esa palabra).

A partir de ese momento todo ha ido mejorando; ésta misma tarde al sentarme en un parque, me he encontrado con un trébol de cuatro hojas.
Para los que no me conocéis soy una persona muy supersticiosa, pero que muy supersticiosa.
He cuidado el trébol como el mayor de mis tesoros. Ahora se quedará entre las páginas de mi Diario durante mucho tiempo.

Cada vez creo un poco más en que la suerte se busca, no viene sola. En eso que dicen que depende de cómo afrontes el día a día, y los problemas que surgen en éste, serás un poco más o un poco menos suertudo o suertuda. 
Que si sonríes se solucionan más fácilmente, y en eso que dice un amigo de que “si un problema tiene solución ¿de qué te preocupas? Y si no la tiene ¿de qué te preocupas?".


Ese tema de sonreír por cualquier cosa que te agrade, o te haga mínimamente feliz, me lo metió en la cabeza alguien que conocí este año. Creo que es la persona más alegre que conozco. Ha sido capaz de hacerme reír a carcajadas cada día, incluso los peores, casi sin proponérselo. No se quién le habrá enseñado a tener esa actitud ante la vida, pero es increíble. Hacen mucha falta personas así en las calles. Personas sonrientes, alegres, que no juzguen ni les importe ser juzgados. Personas que no les haga falta "la suerte" para saber que la tienen. Pero eso es otro tema.
  

Irene y yo en Alicante


¿No es casualidad que DIA me haya deseado un buen día y que haya dado con ese trébol sin buscarlo? Quizá poco a poco vaya entendiendo un poco más eso de la suerte, ¿quién sabe?

Mucha suerte en el día a día.


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