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lunes, 14 de julio de 2014

Vuelo



Propusiste un baile, una cena y un amanecer;
amanecimos sin hambre después de bailar toda la noche.
Calaste en mí con esa mirada capaz de hablar
y soltar los versos más silenciosos
que despiertan esa pasión que parecía inerte.

Y llegó esa calma después de la tormenta,
la que tanto nombran en poemas, canciones y frases hechas.
La calma que cierra todos los interrogantes que dejo abiertos
y da respuesta sin dejar lugar a dudas.

Porque no hay dudas,
no hay miedo;
solo calma.

Y con esa calma estás ahí, 
tumbado a mi lado,
y nos miramos a los ojos fijamente para saber por dónde cogernos, 
por dónde calarnos.

Y me calas,
me calas en la primera sonrisa,
en el primer parpadeo.
Y me guías
como si fuese sencillo,
como si enseñar a volar fuese lo tuyo.
Y volamos,
volamos más alto que esos pájaros,
y sin alas
llegamos al suelo con más delicadeza que esa gota
que resbala por tu mejilla y te besa sin mojarte.






"Al volar, todo lo demás
es lo de menos, está de más."



Ilustración: Paula Bonet

lunes, 16 de junio de 2014

Si estás



Es como cuando susurrabas
y todo se callaba al rededor para que pudiese escucharte.
O como cuando sonreías,
me sonreías y todo lo demás se desenfocaba, no existía. Daba igual.
O como cuando me acariciabas con tus manos, tan dulces que hasta sabían sin probarlas.
O como cuando volvía a casa y seguía oliendo a ti. A mí. A ti conmigo.

Cerré los labios,
callé mis ojos,
y crucé los dedos;
esta vez no para pedirte,
más bien para pedirme y volverme a encontrar
en el lugar que yo decida,
para que después podamos conjugar miles de verbos,
empezando por la segunda para llegar a la conjugación perfecta del “beber”,
que solo puede ser contigo o a ti.

Pasar por la primera,
con el "amar",
hasta que el fin del mundo venga
y nos pille bailando sin miedo,
saltando de alegría,
y haciéndonos los muertos cuando respiremos realidad
al llegar al suelo,
porque es la única manera de afrontarla,
y es maravillosa.

Si estás.



"Tal vez lo que te hace grande no sea difícil de ver."



miércoles, 4 de junio de 2014

Como yo quiero


Cuando existas, llámame
y quedamos en el bar de la esquina,
donde cada tarde te iré a esperar bebiendo una cerveza fría.
Pero solo cuando existas,
antes no.

Nos contaremos todo eso que queremos,
y lo que no, lo guardaremos en un cajón.
Sin llave, para abrirlo cuando necesitemos,
o se te antoje.
Como todos esos otros caprichos que te consentiré.

Pero sólo llámame cuando existas como yo quiero que seas,
antes no,
porque no puede dolerme la cabeza cada vez que aparezcas.

Tus aquís,
tus ahoras.
Mi miedo al papel
y tu miedo al papel que desempeño,
a nuestra función...
Terminarán conmigo;
con mis ganas de comerme el mundo;
ese mundo que está ahí,
esperando a que decidas
que es aquí,
que es ahora,
y que no puedo seguir esperando
paciente y sin voz.

Sin voz como la última vez,
y como la primera.
Recordándote cada noche,
como antes.

Llámame cuando existas,
porque me dejaré caer una y mil veces más.
Solo cuando existas,
porque el precipicio se convierte en un pequeño escalón
si tú estás abajo,
preparado para soportar la caída. 

Baílame el agua. 


Ojalá ser tú y enamorarme de mí,
porque al revés ha sido una cagada.



martes, 20 de mayo de 2014

Podría

Hoy podría ser el día en que quisieras llamarme, 
en que quisieras invitarme a un café solo y doble
para aguantarnos,
pero que sea en la cafetería donde deberíamos encontrarnos cada tarde.
Podría ser el día en que quisieras subirte al coche,
y conducirme hasta el sur de tu cadera, 
parando dónde más nos apetezca
para disfrutar del paisaje.

Mañana podría ser el día en que desayunásemos juntos, 
en que nos desayunásemos con más hambre que nunca 
y empezar el día con fuerza,
pero que sea en esa habitación donde deberíamos despertar cada mañana.
Podría ser el día frío de primavera en que te apeteciese compartir sofá
y una botella de vino acompañada de caricias,
durante toda la tarde
hasta ver anochecer.

Podría ser,
si quisieras,
si existieras.




"Cuando te busco te acabo perdiendo."







viernes, 18 de abril de 2014

Debe ser el sol



Aquella mañana hizo té en vez de café, porque más que una mañana era un medio día caluroso. Le puso un par de hielos, sacó una silla al balcón y sentada en ella se tomó con calma el paso del tiempo.

Abrió aquél libro de poesía que compró hace un par de meses y que no puede dejar que pase un solo día sin leer alguna de esas joyas en forma de versos que guarda dentro. Siempre se para en la primera página, en la presentación, para leer aquella frase que la joven poetisa le cedió como regalo:

“Ojalá estos poemas te despeinen.
Despeinadas y libres
somos mucho más guapas.”


La verdad es que está preciosa cuando se levanta, a pesar de tener los ojos aún más pequeños. Eso no supone ningún problema, se le llenan de vida en cuanto se sonríe y le entran ganas de comerse el mundo.

Resulta que él todavía se acuerda de la que era su floristería favorita, de los paseos que daba cada sábado a medio día buscando pan recién hecho por aquella calle peatonal tan larga que llevaba hacia la plaza de la Iglesia. Sí, donde las cañas al sol en la terraza de la esquina tomaban un matiz diferente, donde la excusa de “es que hace muy buen tiempo” se permitía cada día para dejar pasar unas horas viendo la vida pasar sin prisa, porque qué importaba lo demás.

Justo el día en que se lo recordó pensó en lo parecida que era su vida a una comedia romántica, pero sin romance alguno, por supuesto. Y quién sabe, quizá algún día al salir de su portal se encuentre a alguien con un ramo de flores o una botella de vino dispuesto a soportar sus manías.

Pero no. Sus pensamientos de aquél día no iban por ahí. Más bien por sus torpezas, sus méritos y sus logros poco reconocidos. Pero qué falta le hacía a ella pensar en eso si con un vaso de té con hielo y un par de poemas era capaz de pasar unas horas sin que el miedo se le acumulase en el pecho y sin que al cerrar los ojos se apagase todo lo demás.


"Pensar en ti
es como desnudarse delante de un precipicio 
lleno de niebla
y mirar abajo,
quiero decir
que para hacerlo
es necesario despojarse 
de las dudas y los miedos,
y rendirse a la evidencia de que
el vértigo solo es una excusa 
para no aceptar
que la caída es lo único que nos puede salvar."

Elvira Sastre

miércoles, 9 de abril de 2014

Con calma




He sido capaz de posponer mi desayuno hasta las tres de la tarde en diversas ocasiones. Imagina de lo que puedo ser capaz si el desayuno es mi momento preferido del día. 

Que sonría no significa que siempre esté bien. Probablemente lo esté, porque en muchas ocasiones me pongo trágica y estúpida, pero realmente no pasa nada. De todos modos existirán los días en que me apetezca darte un bofetón para traerte al mundo y enseñarte algunas cosas. Cosas bonitas, por supuesto. Pero sonreiré y fingiré estar estupendamente sin enseñarte nada, porque lo que yo pueda enseñar siempre se quedará corto, o eso te parecerá. 

Lo que sí estoy segura que puedo enseñarte es a disfrutar de pequeñas cositas del día a día. Hoy pienso en todo lo que echo de menos, y en el poco tiempo que tardé en echarlo en falta. Porque amigo, el mar es algo excepcional. Por estas fechas ya jugaba con la arena entre mis pies mientras mis piernas intentaban coger algo de sol. Misión imposible por otro lado porque como siempre digo, tengo la melanina estropeada de rodilla para abajo. Esos días son los mismos en que nos tirábamos de cabeza a las pocas olas altas que nos ofrecía el Mediterráneo; los mismos en los que subirse a la azotea para ver atardecer con un par de cervezas frías era algo suficiente para arreglar todos los problemas que se pudiesen tener, ¡y mira que eran tontos! Pero se solucionaban. 

Ahora no hay azotea donde solucionar nada, pero sí cerveza y muchas ganas de sonreír. Pero sin prisa, he sido capaz de esperar hasta las tres de la tarde para comerme un par de tostadas.





"Algunos ven la razón que hace a este mundo girar,

otros lo llaman mentira si les ha sentado mal."



Ilustración: Sara Herránz.


sábado, 22 de marzo de 2014

Tenemos banda sonora para hacerlo lento


Fuera está el mundo que juega a quererse
y nos tenemos para jugar a querernos;
fuerte, lento. 

Tenemos el tiempo a nuestro favor, y juega con el viento para traerte aquí.
Hizo que resucitasen las palabras que dormían muertas
y alborotaron el lado izquierdo de mi pecho,
haciendo que gritase casi sin querer.
Pero suave.

Ya sé de qué color son tus ojos,
y habrá quien siga negando que tienen la suficiente fuerza como para despertar la magia. 
También sé el color de tu voz,
incluso en el matiz de un susurro y la textura de un suspiro;
y me propondría seguir continuando su trazo hasta hacerte despertar en un triunfo involuntario. 
Hasta que el mundo se pare,
y tenga que morderme los labios por no morderme el corazón.

Ya ves el tiempo que tardo en dejar de mirar otros ojos.
No son más de cuatro segundos por miedo a que descubran más de mí que lo que pretendo, así que puedes confiar cuando me confieso a las puertas de tu mirada.

Tenemos banda sonora para hacer lo que quieras. Cuando quieras.
Tenemos banda sonora para no hacer.








Norias, montañas rusas…
todo eso en lo que no queremos
que se conviertan nuestras vidas,
pero que nos encanta
subir a pasar un rato.